De vacaciones al permittering: nuestra experiencia laboral en Noruega como pareja.

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¡Hola a todos, queridos lectores! 🧡

Sé que he estado un tiempo sin subir contenido al blog, y hoy quiero ponerme al día con vosotros para contaros lo que ha estado pasando en mi vida personal. La verdad es que estos meses han sido una auténtica montaña rusa, llena de retos y decisiones difíciles, pero también de aprendizajes importantes. Así que, ¡aquí va el resumen!

Vacaciones… que no salieron como planeamos

Todo empezó a principios de junio, cuando la empresa para la que trabajábamos (vikarbyrå) nos pidió a Pablo (mi pareja, ya le conocéis) y a mí que eligiéramos nuestras vacaciones hasta final de año. Decidimos tomarnos solo 15 días en septiembre, pero la empresa nos «sugirió» (insistió, más bien) que cogiéramos tres semanas para facilitar la organización de nuestras próximas asignaciones. Aunque no era nuestra idea inicial, terminamos aceptando.

Cuando llegó septiembre, justo al empezar nuestras vacaciones, nos contactaron de nuevo para preguntarnos si queríamos ampliar el periodo vacacional, argumentando que nos quedaban semanas disponibles según las leyes noruegas. Nosotros preferíamos reservar esas semanas para más adelante y lo comunicamos. Y ahí es donde empezaron los problemas…

De vacaciones al «permiso temporal»

Al día siguiente, comenzamos nuestro viaje en camper recorriendo el norte de España. Todo iba bien hasta que recibimos un correo inesperado con una carta de permittering. Al principio, pensamos que era una carta de despido, pero tras investigar (gracias a amigos en Noruega), entendimos que se trataba de algo similar a un ERTE en España. La carta decía que la empresa no estaba obligada a buscarnos trabajo durante dos meses y que debíamos solicitar una prestación al NAV (el servicio social noruego).

El problema: para solicitar esa prestación debíamos estar físicamente en Noruega. Pero nosotros estábamos de vacaciones, en una camper, ¡y sin planes de volver tan pronto!

Sin respuestas claras y con mucha incertidumbre

Intentamos contactar con nuestra coordinadora, pero estaba de baja por enfermedad, y en su lugar nos atendieron distintas personas, cada una dando información contradictoria. Mientras tanto, enviamos una queja formal porque la situación era insostenible: sin trabajo, sin posibilidad de recibir prestaciones y atados a un contrato con cláusulas muy restrictivas (multas de 4.000 euros por persona si lo rompíamos y un aviso obligatorio de 4 meses).

Para intentar solucionar el problema, propusimos que la empresa encontrara trabajo para uno de los dos y que el otro lo acompañara y buscara algo por su cuenta. Sin embargo, rechazaron esta opción de inmediato.

¿Casualidad o estrategia?

Dos días después, casualmente, me ofrecieron un puesto de trabajo que debia aceptar en menos de 3 horas… pero sin posibilidad de que Pablo viajara conmigo. Rechacé la oferta porque iba en contra de las condiciones que nos prometieron inicialmente: vivir y trabajar juntos en la misma ciudad. Al día siguiente, Pablo recibió una oferta similar, y al rechazarla, le dijeron que tampoco tendría derecho a las prestaciones del NAV.

Nos dimos cuenta de que parecía una estrategia para quitarnos de en medio: ofrecían trabajos imposibles de aceptar para justificar que «rechazamos empleo» y así librarse de cualquier responsabilidad.

Decisión final y un nuevo comienzo

Agotados por la situación, decidimos presentar nuestra renuncia, pagar la multa y negociar la eliminación del periodo de preaviso, aprovechando que estábamos en ERTE. Nos costó 50.000 NOK (unos 4.000 euros por cabeza), pero al menos recuperamos nuestra libertad.

Tras dejar la empresa, nos pusimos en contacto con otras compañías, pero la búsqueda fue complicada por la falta de ofertas y la alta competencia. Finalmente, decidimos volver a Mo i Rana, donde habíamos trabajado antes, y nuestra antigua residencia nos acogió de nuevo.

Ahora, estamos instalados en la misma casa, con nuevos ánimos y mucho que contaros sobre cómo es trabajar y vivir en Noruega bajo estas condiciones.

Gracias por vuestra paciencia y apoyo

Sé que este post es más largo de lo habitual, pero necesitaba compartirlo con vosotros. Ha sido una etapa dura, pero también me ha enseñado mucho sobre resiliencia y sobre cómo navegar por los retos de ser extranjero en otro país.

Si habéis pasado por algo parecido o tenéis dudas sobre trabajar en Noruega, no dudéis en escribir en los comentarios o en nuestro correo. ¡Prometo responder pronto!

Un beso helado desde Mo i Rana,
Sandra

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